El motor de la caña (1901)
Con el fin de solucionar la urgente necesidad de tracción animal en el ingenio azucarero La Manuelita en el Valle del Cauca, Carlos Eder gestionó la importación de un portentoso toro cebú traído desde la isla de Madagascar. Al cruzar este semental con vacas criollas locales, se produjeron vigorosos híbridos que, al ser castrados, se convirtieron en bueyes de tiro ultrapotentes para el extenuante arrastre de carretas de caña bajo el inclemente sol tropical. Este experimento demostró de manera colateral el gran vigor híbrido y rendimiento cárnico que los remanentes de estas crías tenían para el matadero.